te escribo,
a ti mi testigo,
mi fiel amigo,
el príncipe que cabalga
en mi cuento preferido.
Te cuento,
mientras tu me escuchas absorto en tus pensamientos.
Desde mi mundo te digo,
testigo indefenso,
de mi maldito genio,
el que llora mis rabietas,
entre sus momentos de soledad intensos,
el que mide lo pequeño,
y lo acaba haciendo inmenso.
Te doy lo que tengo,
no lo quiero,
no lo mantengo,
no es mio si yo a ti no te tengo.
Desde mi infierno,
te llamo,
me quemo en mi cama de clavos...
soy tan vulnerable como fuerte,
tu eres el pilar que sujeta mi valor,
y el que ahuyenta mis miedos.
Te quiero,
a pesar de los pesares,
entre mi cielo y mi infierno
tu has creado nuestro mundo,
lo intenso,
lo inmenso,
se pierde en tu cuerpo en un segundo.
Desde mi vida,
te invoco,
te convoco,
igual que si fueras un espíritu,
un santo,
un alma pura que se deslizo por algún manto.
Te entrego mi vida,
mis sueños,mis momentos,
mis segundos,
arranco mis palabras para irme a vivir a nuestro mundo,
por donde se deslicen mis silabas,
mis renglones,
los acentos, las comas, las historias, las prosas, los guiones.
En nuestro mundo vivirán los sueños,
enredándose entre nuestro pelo,
no habrá días malos,
sino días menos buenos,
no existira el miedo porque estaremos juntos,
sera este nuestro mundo,
un nuevo cielo que hemos creado para amarnos,
para desearnos,
para querernos tanto,
que el amor se quedara mirando con envidia.....
Nuestro mundo es el mundo de nuestra vida
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